Domingo VII del tiempo ordinario // Mt. 5,38-48

Leyendo el texto me han venido a la cabeza dos palabras. La primera la persistencia en los hechos que nos toca vivir. En un mundo líquido, el desapego y la desesperanza está muy cerca. Por lo que el insistir y el persistir, es esa capacidad para avanzar con paso firme, independientemente de las circunstancias que a menudo no son favorables. Por otro lado, el complemento al insistir es la amabilidad, ser amable en nuestra respuesta vital frente a los hechos cotidianos. Frente a la dificultad, una respuesta vital amable y firme.

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