
«Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo».
Esta frase nos aterra, puesto que nos manda dejar nuestras seguridades, nuestras leyes, nuestras normas, creencias… Que, a pesar de ser molestas, en algunos momentos nos dan seguridad, nos hacen sentir que estamos cumpliendo y nos hacen pensar que vamos por el buen camino. Esta frase por el contrario, nos invita a que dejemos atrás las leyes (simbolizado por Moisés) y profetas (por Elías), y pongamos a Jesús en el centro de nuestra vida.
Tenemos miedo a lo nuevo. Es curioso, puesto que como Iglesia, como grupo, deberíamos estar en permanente reforma y no estancados en el instinto de conservación e inmovilismo. Si nos dejamos llenar por Jesús, eso nos llenará de un Espíritu renovador que nos acercará más y mejor a las necesidades del mundo en que vivimos hoy.
El evangelio nos interpela y nos tensiona. Nos crea un conflicto interno puesto que en muchas ocasiones nos gustaría hablar, cuestionar, debatir… y nuestro miedo nos lo impide. Que dirán? que lío se va armar si comparto mis dudas?
Muchos estamos ansiosos por una Iglesia que revise sus ritos y lenguajes litúrgicos. Que estudie una teología creativa y así favorecer la celebración viva de la fe. Una Iglesia donde realmente hablemos con libertad de los derechos humanos. Una Iglesia que no tenga miedo a poner a la mujer, a su espiritualidad , a su sensibilidad, en el lugar que Jesús la puso en su momento.
Tenemos miedo de priorizar la misericordia y la caridad ante nuestras leyes y doctrina. Olvidamos que la iglesia tiene como labor la reconciliación y no el juicio y la condena. Tenemos miedo a acoger a los “pecadores” como lo hacía Jesús. Difícilmente se dirá hoy de la Iglesia que es «amiga de pecadores», como se decía de Jesús.
Los discipulos, cuando escuchan la frase, caen al suelo aterrados al pensar que solo deben escuchar a Jesús. Da miedo escuchar solo a Jesus. A pesar de eso, es el mismo Jesus que se acerca, y tocándolos les dice: «Levantaos, no tengáis miedo». El mismo que nos aterra es el que nos puede liberar de tanto miedo.





