
Muchas veces pensamos que Dios guarda silencio. Que no responde. Que no dice nada. Pero quizá el silencio no esté en Dios, sino en nuestra capacidad de escuchar.
Este video es una reflexión sobre la escucha interior como camino espiritual. Desde una mirada contemplativa, inspirada en el pensamiento de Pablo d’Ors, exploramos cómo el ruido mental, la prisa y la exigencia nos alejan de una experiencia viva de Dios.
Dios no necesita alzar la voz. Habla en lo sencillo. En la quietud. En lo que ocurre cuando dejamos de pensar sin parar. Escuchar no es esforzarse más. Es detenerse. Es hacer espacio. Es aprender a estar presentes sin expectativas.
Tal vez Dios no ha dejado de hablar. Tal vez somos nosotros quienes hemos olvidado cómo escuchar. Si este mensaje resuena contigo, regálate unos minutos de silencio y permite que esta reflexión te acompañe.





