Domingo de Pascua de Resurección del Señor

Domingo de Pascua por la mañana, domingo de luz.  Pero María Magdalena y los amigos de Jesús todavía están en la penumbra, todavía están abrumados por el dolor, sumidos en el vacío. Tienen los ojos empañados y la tristeza no les deja abrirse a la esperanza de lo que Jesús había proclamado ya anteriormente: ¡Resucitaré! María va, a pesar de la pena, al sepulcro de Jesús. Quizás allá encontrará paz. Cuando ve que Jesús no está, no entiende y busca explicaciones humanas “se lo han llevado”.

María va al encuentro de la comunidad, no puede quedarse sola, quiere explicaciones, quiere sentirse arropada, necesita que alguien confirme lo que ella ha visto. Y Pedro y Juan corren, tienen prisa por saber lo que ha pasado, necesitan saber lo que ha pasado, pero todavía desde la oscuridad.

El texto nos describe el escenario que encuentran, nos sitúa a la entrada del sepulcro aquella mañana. Este escenario da pie a una gran acto de fe por parte de Juan “lo vio y creyó”. En aquel momento ya no vivía la oscuridad, ya había amanecido, ya el recuerdo de lo que Jesús había dicho se le hacía vida y sentía en su interior que Jesús había dicho “Resucitaré”. Ahora ya estaba preparado para, como dirá Marcos al final de su evangelio, ir a “Galilea” para encontrarlo y reconocerlo.

Nosotros salimos de la celebración del Tridum Pasqual, hemos acompañado Jesús en sus últimos días, hemos compartido el silencio del sepulcro y entramos en tiempo de Pascua. Que nuestra mirada sea clara, que, desde “lo creo” sepamos encontrar a Jesús resucitado en nuestra “Galilea” cotidiana.

Artículos

Hay un paraíso nuevo…

«Hay un paraíso nuevo y solo nos falta una cosa...

¡Feliz Navidad!

¡Feliz Navidad! // Bon Nadal ¡Que el Espíritu de...

Actividades

¡No hay eventos!

Suscríbete a nuestro boletín

Domingo de Pascua de Resurección del Señor

Domingo de Pascua por la mañana, domingo de luz.  Pero María Magdalena y los amigos de Jesús todavía están en la penumbra, todavía están abrumados por el dolor, sumidos en el vacío. Tienen los ojos empañados y la tristeza no les deja abrirse a la esperanza de lo que Jesús había proclamado ya anteriormente: ¡Resucitaré! María va, a pesar de la pena, al sepulcro de Jesús. Quizás allá encontrará paz. Cuando ve que Jesús no está, no entiende y busca explicaciones humanas “se lo han llevado”.

María va al encuentro de la comunidad, no puede quedarse sola, quiere explicaciones, quiere sentirse arropada, necesita que alguien confirme lo que ella ha visto. Y Pedro y Juan corren, tienen prisa por saber lo que ha pasado, necesitan saber lo que ha pasado, pero todavía desde la oscuridad.

El texto nos describe el escenario que encuentran, nos sitúa a la entrada del sepulcro aquella mañana. Este escenario da pie a una gran acto de fe por parte de Juan “lo vio y creyó”. En aquel momento ya no vivía la oscuridad, ya había amanecido, ya el recuerdo de lo que Jesús había dicho se le hacía vida y sentía en su interior que Jesús había dicho “Resucitaré”. Ahora ya estaba preparado para, como dirá Marcos al final de su evangelio, ir a “Galilea” para encontrarlo y reconocerlo.

Nosotros salimos de la celebración del Tridum Pasqual, hemos acompañado Jesús en sus últimos días, hemos compartido el silencio del sepulcro y entramos en tiempo de Pascua. Que nuestra mirada sea clara, que, desde “lo creo” sepamos encontrar a Jesús resucitado en nuestra “Galilea” cotidiana.

Artículos

Hay un paraíso nuevo…

«Hay un paraíso nuevo y solo nos falta una cosa...

¡Feliz Navidad!

¡Feliz Navidad! // Bon Nadal ¡Que el Espíritu de...

Actividades

¡No hay eventos!

Suscríbete a nuestro boletín

Lo sentimos, pero no tienes permiso para ver este contenido.

Artículos

Hay un paraíso nuevo…

«Hay un paraíso nuevo y solo nos falta una cosa...

¡Feliz Navidad!

¡Feliz Navidad! // Bon Nadal ¡Que el Espíritu de...

Actividades

¡No hay eventos!

Suscríbete a nuestro boletín

© 2026 PazyFiesta | Una web de Mauricio Mardones

© 2026 PazyFiesta
Una web de Mauricio Mardones