
En lo profundo del corazón
El texto del evangelio de hoy de Mateo, sobre el tributo al César, lo encontramos también en los evangelios de Marcos (12, 13-17) y Lucas (20, 20-26).
La pregunta que le hacen a Jesús, no es inocente; desean tener argumentos para poder comprometerle. “¿Es lícito pagar impuesto al César o no?” Si respondía que se ha de pagar, le acusarán de ser amigo de Roma, imperio que los tenía sometidos. Si decía que no, podría ser acusado de subversión.
La respuesta de Jesús irá por otro lado, él no se deja engañar por quienes no desean realmente conocer su opinión sino simplemente poder utilizar lo que diga en su contra.
Jesús les pregunta a quienes lo interrogan: “¿De quién son esta imagen y esta inscripción?” Le respondieron: “Del César” Entonces Jesús les replicó: “Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.
Dar al César lo que es del César, pero no entregarle todo lo demás… Hay muchos “césares” que desean que se les dé tributo… Hay muchas cosas en nuestra vida que pueden convertirse en “césares” y a quienes terminamos dándoles lo mejor de nosotros: nuestra dedicación, nuestro tiempo, incluso nuestro amor.
Existe otra imagen que no está grabada en monedas de cambio. Es la imagen de Dios en lo más profundo del corazón humano; su huella está en toda la creación. Hemos sido creados a imagen de Él y cuando dejamos que el amor de Dios, que llevamos dentro, desborde hacia a los demás, la imagen de Dios que somos, resplandece. Esta imagen de Dios se manifiesta en el rostro de tantas personas que sufren injusticias y cuya dignidad no es respetada. Y en quienes sufren enfermedad, dolor, soledad, desesperanza. Todos somos imágenes de Dios, todos somos dignos de respeto, cuido, amor.
Este domingo se celebra en la Iglesia la “Jornada Mundial por la evangelización de los pueblos”. El lema propuesto para este año 2026 es: “Uno en Cristo, unidos en la misión”. No se trata de uniformidad sino, como dice el Papa León XIV, de convergencia de los diferentes carismas con el mismo objetivo: hacer visible el amor de Cristo e invitar a todos al encuentro con Él”.
Evangelizar a los pueblos implica, quizá también, “pagar tributo” a tantas personas olvidadas, que son imágenes de Dios.
Pineda de Mar




